Cuando hablamos de traducción, generalmente pensamos en el léxico, es decir, en la habilidad por encontrar el significado apropiado para una palabra, una expresión o una oración en otro idioma. Pero ¿qué pasa con la sintaxis? No son pocas las ocasiones en las que los traductores obvian los aspectos sintácticos a la hora de traducir, cuando realmente la sintaxis es lo que vertebra el cuerpo de un texto. Así, pese a que la sintaxis muchas veces puede expresar la esencia del estilo de un texto, no siempre se tiene en cuenta, porque no se pone en su traducción el mismo empeño que ponemos en el significado.
Morfología y sintaxis: dos disciplinas de la gramática
En primer lugar, debemos hablar de la gramática, que es la parte de la lingüística que estudia la estructura de las palabras y la manera en la que estas se combinan para formar oraciones. Dentro de la gramática, cabe distinguir dos ramas principales: la morfología y la sintaxis. Estas muchas veces aparecen unidas, pues se tiende a hablar de los aspectos ‘morfosintácticos’ de un texto. No obstante, hay que tener en cuenta que son disciplinas diferentes.
Así pues, mientras la morfología estudia la estructura interna de las palabras y su formación, es decir, las reglas que rigen la flexión, la composición y la derivación de las palabras, la sintaxis, en cambio, se centra en el modo en el que se combinan las distintas estructuras y unidades lingüísticas, poniendo el foco de atención en la función que estas desempeñan dentro de la oración. A diferencia de la morfología, donde se concibe la palabra como una unidad aislada, la sintaxis estudia las relaciones jerárquicas que se establecen entre los elementos constituyentes de la oración.
La sintaxis del discurso
Dentro de la sintaxis, un aspecto muy importante al que han de prestar atención todos los traductores que se precien es la sintaxis del discurso, es decir, el estudio de las estructuras y reglas que regulan la organización de las frases dentro del discurso a través del empleo de partículas o conectores discursivos, las alternancias de voz, el juego de tiempos verbales, etc.; en definitiva, todos aquellos aspectos relevantes que contribuyen a la cohesión del texto. En este sentido, un buen conocimiento de la sintaxis del discurso en la lengua meta puede ser el elemento que realmente determine que la traducción luzca natural a los ojos de un lector nativo; de ahí la importancia de prestar atención a todas estas cuestiones.
La oración independiente: argumentos y adjuntos
Puede definirse la oración independiente como la estructura predicativa capaz de constituir un mensaje completo o enunciado. Desde el punto de vista del contenido, un enunciado es la unidad lingüística mínima de comunicación.
Por otro lado, desde el punto de vista gramatical, una estructura predicativa está compuesta por un predicado (generalmente un verbo o forma verbal, aunque no exclusivamente) y aquellos elementos que dependen de él.
Dichos elementos pueden ser obligatorios u opcionales. Cuando son obligatorios, hablamos de argumentos, y cuando son opcionales, nos referimos a adjuntos. Por ejemplo:
- Un Complemento Directo siempre será un argumento, pues se trata de información necesaria para que la oración tenga sentido: El niño come pan.
- Un Complemento Circunstancial, por su parte, siempre será un adjunto, pues la información que aporta no es necesaria: El niño come pan en el bar.
Hay que tener en cuenta lo siguiente: toda oración tiene una estructura predicativa, pero no todas las estructuras predicativas son oraciones independientes; para serlo, precisan constituir un enunciado completo, es decir, con sentido.
La oración compleja: yuxtaposición, coordinación y subordinación
En sintaxis, se define como ‘oraciones complejas’ a aquellos enunciados u oraciones formados por varias predicaciones. Existen diversos tipos de oraciones complejas, como veremos a continuación.
En los casos de yuxtaposición o parataxis, las dos oraciones se encuentran en el mismo nivel de jerarquía y están asociadas únicamente por su contigüidad y por su relación de contenido. En la parataxis no hay integración, sino que se produce una asociación de oraciones independientes. Por ejemplo:
Rápidamente disuelve la reunión, retiene a los legados.
Por otro lado, la coordinación es un procedimiento de expansión de constituyentes, predicados u oraciones, mediante conjunciones, que permite unir elementos del mismo rango; la relación que establece este procedimiento es la misma que la de la yuxtaposición, pero con un nexo gramatical explícito: las conjunciones coordinantes. Por ejemplo:
Los niños juegan en el parque y los padres charlan en los bancos.
Existen varios tipos de oraciones coordinadas:
- Copulativas: indican suma o negación de los contenidos expresados en las oraciones. Suele utilizarse la conjunción y (o, en su defecto, e).
- Disyuntivas: indican generalmente varias opciones opuestas. Se utiliza la conjunción o (o, en su defecto, u).
- Adversativas: cuando el segundo miembro de la oración introduce algún tipo de oposición a lo que se afirma o se sugiere en el primero. Se emplea, generalmente, la conjunción pero, si bien hay otras (aunque, sino, sin embargo…).
- Distributivas: se plantea una alternancia entre las acciones expresadas en las oraciones. Por ejemplo: Ya decidía quedarse, ya optaba por marcharse.
- Explicativas: se da este tipo de coordinación cuando una de las dos oraciones plantea una explicación sobre la otra. Por ejemplo: Está hecho un campeón, es decir, ya no necesita a nadie que le ayude.
Por último, en la subordinación se produce la integración de una de las oraciones, la subordinada, en la principal. La oración subordinada, por tanto, depende de la principal, y no puede existir de manera aislada. Dependiendo de la función sintáctica que desempeñe la oración subordinada en la principal, podemos distinguir entre completivas o sustantivas, cuando funcionan como argumento (bien sea como Sujeto, Complemento Directo…); adjetivas o de relativo, cuando sirven de elemento modificador de la oración principal, cumpliendo una función similar a la de un adjetivo; y adverbiales, que son aquellas que indican las circunstancias en las que ocurre la acción de la oración principal, funcionando entonces como un adjunto. Las subordinadas adverbiales pueden ser temporales, locales, modales, causales, consecutivas, etc.
Visto esto, y teniendo en cuenta los diferentes tipos de modalidades que nos podemos encontrar a la hora de analizar una oración compleja, será mucho más fácil para el traductor encontrar la manera de trasladar las estructuras sintácticas de una lengua a otra. Pues, si no se comprende internamente el texto que se está traduciendo, es muy probable que la traducción no sea tan fidedigna al original.
Carlos Sánchez Luis