Las redes sociales, el éxito del reguetón y el pop latino, los intercambios académicos, la difusión de las plataformas de streaming o incluso los tutoriales de YouTube, son solo algunos ejemplos de cómo el mundo globalizado en el que vivimos ha conseguido que los hablantes del idioma español convivan más estrechamente que nunca, familiarizándose con los matices de cada una de las variedades del idioma. De hecho, no es extraño que, a día de hoy, una persona oriunda de España sepa identificar las diferencias entre el habla de un colombiano, un mexicano y un venezolano.
En este contexto de intercambios lingüísticos constantes, el chileno parece haberse hecho ‘viral’ por ser la variante del español más difícil de clasificar y de entender, hasta el punto de que algunos incluso han llegado a plantear, en tono jocoso, que pueda llegar a constituir un idioma diferente al español.
Pero ¿a qué se debe realmente esta particularidad del español de Chile? ¿Cabe remontarse a tiempos antiguos, como la época de la conquista, para explicar este rasgo distintivo; o, por el contrario, estas variaciones responden a modismos y conflictos generacionales recientes?
En este pequeño post, vamos a indagar un poco acerca del español de Chile y sus generalidades, así como las modificaciones que ha venido sufriendo la lengua en los tiempos recientes.
El dialecto chileno: generalidades
Es frecuente escuchar en los círculos intelectuales que los chilenos tienen una forma descuidada de hablar y, por tanto, difícil de entender. En el registro coloquial, nos encontramos con una lengua plagada de modismos, neologismos, indigenismos, con palabras que se acortan y con una pronunciación peculiar. Pero el chileno no deja de ser, en esencia, una variante más del idioma español. Por tanto, desde una perspectiva lingüística, no cabe hablar de variantes ‘mejores’ y ‘peores’, sino que estas consideraciones parten de una circunstancia social.
Chile es un país que en la actualidad cuenta con poco más de 19 millones de habitantes, aportando su granito de arena a los más de 500 millones de hablantes de español a nivel mundial. Sin embargo, los chilenos han adoptado una manera muy especial en el uso de su lengua materna, sobre todo en aspectos relativos al léxico y la fonética.
A la hora de analizar los particularismos del español de Chile, es necesario echar la vista atrás y remontarse a los tiempos de la conquista. En este sentido, sabemos que la mayoría de los españoles que llegaron a conquistar Chile eran personas de escasa cultura lingüística. Esta característica, no obstante, es igualmente aplicable al resto del territorio hispanoamericano, como también lo es el hecho de que, en el proceso de koinización del idioma español en América, el andaluz fuera el dialecto más influyente.
Otro elemento influyente en la configuración del español de Chile y su particularidad lingüística fue su aislamiento geográfico y su situación periférica con respecto a los centros de poder virreinales. Así, Chile quedó constituida como una capitanía alejada y asilada por la cordillera y el desierto. De hecho, en los estudios dialectológicos del Español de América, la región chilena aparece siempre como un espacio diferenciado.
Asimismo, muchos de los elementos del vocabulario del chileno son indigenismos, pues, antes de que llegaran los españoles a Chile, habitaban el territorio diversas etnias autóctonas, algunas de ellas supervivientes hasta hoy, como en el caso de los mapuches.
Un hecho a destacar es que los mapuches fuesen precisamente el pueblo más difícil de someter por los europeos, y algunos de los conflictos sociales y territoriales con los indígenas perviven hasta la actualidad entre la autoridad chilena y los mapuches. En este sentido, la tenacidad y la resistencia del mapuche a ser sometido puede estar muy en relación con la existencia de una gran influencia léxica de su lengua en el español usado en Chile.
Por ejemplo, el término pololear, que podría traducirse como ‘estar de novio con alguien’ proviene del término mapuche “pëlulu” o “piulliu”; y, originalmente, se usaba para referirse a un insecto. Existen varias teorías sobre el porqué del significado actual adquirido, pero lo que está claro es su origen indígena y lo extendido que se encuentra actualmente este término (de hecho, pololo y polola son las palabras habituales que se utilizan para referirse a ‘novio’ y ‘novia’).
Por otro lado, si tuviéramos que sintetizar en una frase las características de pronunciación fonética de los chilenos, tendríamos que decir que existen palabras que se acortan, eses que no se pronuncian, que se habla con un volumen más bien bajo, con tonemas descendentes y vocales o consonantes que desaparecen.
Modificaciones actuales
Visto esto, más allá de las características generales que podamos adscribir al español de Chile, lo que está claro es que esta lengua ha venido experimentando crecientes cambios en los últimos años, denotando un dinamismo digno de mención.
Ciertamente, no hay ningún estudio asentado que haya explicado este fenómeno, ya que, por el momento, se trata de una intuición. Sin embargo, sí que se han propuesto algunas teorías que no tendrían por qué ir mal encaminadas.
En primer lugar, un aspecto importante a considerar es que la diferencia diastrática siempre fue mucho más notable en Chile que en otros territorios de habla hispana; es decir, que el español chileno estaba dividido más por estratos sociales que por territorios, y era muy fácil identificar la clase social de una persona según su manera de hablar.
En este sentido, parece que las diferencias entre el habla de las clases de prestigio y el habla de las clases bajas en Chile se han ido allanando de una forma cada vez más acuciada, debido en buena parte a una mayor convivencia entre grupos antes separados.
Sin embargo, muchos de los cambios que está experimentando el chileno actualmente parecen ser intencionales, respondiendo a una motivación reivindicativa. Chile es una sociedad fuertemente marcada por conflictos de clase, y ello se manifiesta en la identidad lingüística y en las ideologías lingüísticas de los hablantes de castellano chileno.
En el año 2019, cuando se produjeron las importantes revueltas populares que sacudieron el país, pareció ocurrir algo más: afloró el español de Chile. Los hablantes, que solían tener una visión negativa de su habla, empezaron a reivindicar el uso de palabras y expresiones que tradicionalmente habían pasado por incorrectas, llenando el discurso público de particularismos propios del habla chilena. En este caso, estaríamos ante un uso del lenguaje con una clara finalidad social y política.
Conclusiones
Más que una suma de dialectos, Chile posee jergas sociales que lo hacen muy vivo. Como afirma el escritor chileno Alberto Fuguet, “usar el chileno te permite ser libre en un país que, en ocasiones, se torna autoritario”.
El español de Chile siempre fue diferente, desde la época de la colonia; pero no por ello se ha de considerar una variante menos válida del español, pues es precisamente en estos particularismos donde también reside la riqueza de la lengua.
Y, para terminar, ¿qué mejor manera que trayendo a colación algunas de las frases típicas del habla chilena?:
- No te pesco, cachai. (“No te tomo en cuenta, ¿entiendes?).
El origen de la palabra cachai viene del inglés “to catch”, que exactamente se refiere a atrapar, pero es usada para referirse a entender o comprender algo.
- A: Bueno po, ¿y nos vamos a juntar o no? // B: Sipo, nos vemos en tu casa a las 5.
Para afirmar y negar, los chilenos no dicen solamente “si” o “no”. A estas palabras se les suele agregar “po” al final para darle más énfasis a la frase (proviene de la palabra “pues”).
- ¿Cómo estay? ¿Qué querís hacer hoy en la noche?
En la mayoría de los verbos, se puede reemplazar su terminación por “ay” o “is” cuando se está hablando a otra persona directamente.
- Cachay que se me cayó el celu al water el otro día por estar wuebiando.
El término wuebiar quiere decir “hacer tonterías”.
Carlos Sánchez Luis