El hebreo

Hoy en día, el hebreo es una lengua floreciente, utilizada por millones de hablantes en todo el mundo para comunicar todos sus pensamientos y deseos. Sin embargo, esto podía parecer impensable hace menos de 150 años, cuando se pensaba que esta lengua solo se utilizaba en el ámbito de la religión judía, para estudiar los textos sagrados. Durante unos dos milenios, el hebreo permaneció latente mientras las comunidades judías se dispersaban por el mundo y adoptaban las lenguas de sus nuevos hogares. De hecho, en los albores del siglo XIX, el hebreo estaba lejos aún de convertirse en la lengua común de las comunidades judías.  

El hebreo antiguo: orígenes y periodización 

El idioma hebreo (en hebreo: ת י ִ ר ב ְ ִ ע , pronunciado [ivrît]) es la lengua escrita, litúrgica y de oración empleada por el judaísmo, donde funciona como lengua sagrada. Según la tradición judía, el hebreo habría sido la lengua escogida por Dios para transmitir su mensaje a la humanidad.  

Los orígenes exactos del idioma hebreo todavía están rodeados de misterio, si bien los textos hebreos más antiguos que nos han llegado datan de finales del II milenio a. C. El hebreo pertenece al grupo noroccidental de las lenguas semíticas; y, dentro de estas, al subgrupo de lenguas cananeas. El hebreo es una lengua con más de treinta y tres siglos de historia escrita; y, en un período de tiempo tan amplio, la lengua ha sufrido diversos procesos de cambio lingüístico. Teniendo en cuenta los períodos en los que la lengua hebrea se usa y se desarrolla, podemos establecer una separación fundamental entre el hebreo antiguo, por un lado, y el hebreo moderno, por otro. No obstante, el hebreo antiguo puede ser clasificado de una manera más precisa según su evolución histórica. 

El hebreo antiguo era una lengua semítica que se hablaba en la región de Canaán, identificada con el corredor sirio-palestino. Esta fase coincide con la aparición de los primeros textos bíblicos, que están escritos en una variante del alfabeto fenicio. Dado que el hebreo antiguo fue usado durante un lapso de tiempo muy largo, en ese período la lengua sufrió cambios importantes, por lo que es posible dividirla en varios subperiodos: el hebreo bíblico arcaico o protohebreo (s. X-VI a.C.), coincidente con el período monárquico (hasta el exilio en Babilonia); el hebreo bíblico tardío (s. VI-III a. C.), que se correspondería con la dominación persa; el hebreo de los ‘Rollos del mar Muerto’ (s. III a.C.-I d.C.), que abarcaría el período helenístico y romano anterior a la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén; y, por último, el hebreo de la Mishná (s. I-III d. C.), cuerpo exegético de leyes judías que recoge y consolida la tradición oral hebraica desarrollada durante siglos desde los tiempos de la Torá (es la primera obra importante de la literatura rabínica).  

No obstante, se cree que el hebreo debió dejar de hablarse en torno al siglo IV a. C., si bien siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia. En Palestina fue sustituido como lengua hablada principalmente por el arameo, la lengua en la que se expresaba Jesús de Nazaret. 

El caso del yiddish  

A raíz de la diáspora —proceso de dispersión del pueblo judío por el mundo—, las lenguas asociadas a las comunidades judías han sido fundamentalmente dos: el yiddish entre los judíos llamados asquenazíes (propios de Europa central y oriental) y el ladino o judeoespañol entre los llamados sefardíes, procedentes de la península ibérica —que fueron expulsados a finales del siglo XV y asentados fundamentalmente en los territorios pertenecientes al Imperio otomano. Vamos a centrarnos aquí en la primera de ellas: el yiddish 

El yiddish es una de las no pocas lenguas que desarrollaron y que utilizaron los judíos en diversas partes de la diáspora. Durante siglos y hasta la Segunda Guerra Mundial, fue una lengua de uso diario e idioma materno para una vasta sociedad de judíos que residía en el centro y este de Europa. Surgió como fruto de un intensivo y alargado contacto en el tiempo entre las áreas lingüísticas (y culturales) germánica y eslava. En un primer momento, el yiddish se utilizó como una mera herramienta de comunicación entre los diferentes grupos de judíos, pero acabó por convertirse en todo un símbolo de la civilización europea de los asquenazíes.  

La base sintáctica y gran parte del léxico del yiddish provienen del alto alemán, aunque también posee influencias del idioma hebreo y de algunas lenguas eslavas. A este respecto, cabe destacar que la ortografía del yiddish usa los caracteres del alfabeto hebreo.  

A pesar de que esta lengua contaba con un gran número de hablantes a comienzos del siglo XX, a partir de entonces sufrió una disminución significativa de su uso debido a varios factores. Por un lado, la mayoría de los sionistas —partidarios del establecimiento de un Estado para el pueblo judío en Palestina— empezaron a considerar el yiddish como el idioma del exilio, reivindicando la recuperación del hebreo como lengua común de los judíos. Por otro lado, durante la Segunda Guerra Mundial y la Shoá (Holocausto), muchos de los judíos europeos fueron exterminados o, en el mejor de los casos, se vieron forzados a emigrar a otros lugares (Estados Unidos, Israel, Iberoamérica…), donde adoptaron principalmente los idiomas locales, en lugar de seguir usando el yiddish. 

El renacimiento del hebreo 

Se conoce como ‘renacimiento hebreo’ al proceso que tuvo lugar en Europa y la región del Levante mediterráneo en el siglo XX, y que supuso una cambio radical en la situación lingüística del idioma hebreo, que pasó de ser una lengua de uso litúrgico a una lengua utilizada para la vida cotidiana. Es entonces cuando nace el hebreo moderno.  

Los líderes del movimiento sionista vieron el hebreo como un elemento clave en la creación de una identidad nacional judía, y trabajaron arduamente para revivir y modernizar el idioma. El lingüista y periodista judío Eliezer Ben Yehuda es considerado el principal artífice y promotor del renacimiento del idioma hebreo. 

El proceso comenzó cuando los judíos de diversas regiones empezaron a llegar y a establecerse junto a la comunidad judía preexistente en Palestina durante la primera mitad del siglo XX. Los judíos que hablaban árabe en Palestina y los judíos recién llegados, lingüísticamente diversos, se pasaron al hebreo como lengua franca. 

Tras la desaparición del Imperio otomano (1920), el hebreo moderno se convirtió en una de las lenguas oficiales del Mandato británico de Palestina; y, tras la Declaración de Independencia de Israel en 1948, en una de las dos lenguas oficiales del nuevo Estado, junto con el árabe moderno. Sin embargo, desde julio de 2018, el hebreo moderno ha pasado a ser la única lengua oficial del Estado de Israel.  

Hoy en día, el hebreo moderno es un idioma vivo y en constante evolución, con una rica cultura y literatura. Muchas palabras del hebreo moderno provienen del hebreo bíblico, pero también hay muchas palabras prestadas de otros idiomas, como el árabe, el yiddish y el inglés. Además de ser el idioma oficial de Israel, el hebreo moderno también es hablado por judíos en todo el mundo, y es utilizado en comunidades judías en muchos países. 

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Carlos Sánchez Luis 

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