La lengua mozárabe

En publicaciones pasadas, hemos tratado sobre algunas de las lenguas históricas de nuestro país que se forjaron durante la Edad Media, como, por ejemplo, el catalán, el gallego, el asturiano, el navarroaragonés o el propio castellano. En el artículo de hoy, vamos a hablar acerca del idioma mozárabe —también llamado romance andalusí—, que designa el conjunto de dialectos romances que se hablaban en los territorios de la península ibérica que quedaron bajo dominio musulmán tras la conquista árabe del año 711. A diferencia de las lenguas entes mencionadas, el mozárabe presenta la particularidad de que se desarrolló en los territorios musulmanes de al-Ándalus, y se cree que eran habladas principalmente, aunque no exclusivamente, por los cristianos que vivían en ellas.

La palabra ‘mozárabe’, por tanto, se emplea para designar a la población de origen hispanogodo, que, consentida por el derecho islámico como tributaria, pudo vivir en la España musulmana conservando su religión cristiana. Ciertamente, dicho término no fue empleado por los musulmanes, sino por los cristianos del norte peninsular, para designar a los cristianos andalusíes que emigraban a sus territorios; esta designación, por tanto, evidencia que los mozárabes habrían asumido muchas de las costumbres de sus dominadores árabes.

Introducción histórica: la dominación árabe de la península ibérica

La invasión árabe del 711 d. C. constituye un episodio histórico fundamental en el estudio del Medievo español y europeo. Las consecuencias económicas, políticas y sociales de un hecho de semejante importancia tendrán una notable repercusión en el devenir histórico de las comunidades hispánicas.

Los siglos VII y VIII representan, en la historia del Islam, una etapa de expansión territorial. Después de conquistar todo el norte de África, las fuerzas islámicas bereberes del Magreb, conducidas por un contingente tribal árabe, penetraron en la península ibérica aprovechando la situación de crisis en la que estaba inmersa el reino visigodo de Toledo. El rey don Rodrigo fue derrotado en la batalla de Guadalete, poniendo fin a más de dos siglos de dominio visigodo en Hispania, y los conquistadores musulmanes se extendieron por la mayor parte del territorio peninsular sin encontrar demasiada resistencia entre sus pobladores. Solo los pueblos cántabros del norte resistieron la invasión, pudiendo mantener su independencia, mientras que los francos vencieron a los musulmanes en Poitiers (732), logrando parar la avanzada islámica hacia Europa.

Los árabes permanecieron en la península hasta 1492, año en el que los Reyes Católicos finalizaron la Reconquista con la toma de Granada, último reducto musulmán en España. En el transcurso de estos ocho siglos, la antigua Hispania quedó dividida en dos partes bien diferenciadas: en el sur, los árabes; en el norte, los cristianos.

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Los mozárabes en al-Ándalus

La vasta región hispánica sobre la cual los árabes impusieron su propio ordenamiento jurídico, económico y social se conoce como al-Ándalus, que vivió su máximo esplendor en la época del califato de Córdoba (929-1031).

Desde el punto de vista social, al-Ándalus incluía a diferentes etnias, desde la aristocracia sirio-arábiga hasta la población bereber de condición más humilde. Por otra parte, los invasores musulmanes convivían con la sociedad indígena hispanogoda que existía antes de su llegada, y que estaba compuesta por tres grupos principales: los cristianos o mozárabes, los judíos y los muladíes, que eran antiguos cristianos convertidos al Islam.

La actitud de los musulmanes hacia los mozárabes fue bastante tolerante, pues estos pudieron mantener su religión y sus tradiciones durante mucho tiempo, si bien estaban sometidos a una mayor carga fiscal. Estos mozárabes se fueron arabizando a lo largo de la dominación musulmana. Sin embargo, en los períodos de mayor intolerancia, muchos mozárabes huyeron al norte peninsular, difundiendo así los conocimientos culturales que habían asimilado de los musulmanes.

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El idioma mozárabe

Llegados a este punto, cabe plantearse qué es realmente el mozárabe. Pues bien, la conquista musulmana trajo consigo la llegada de una nueva lengua al contexto hispánico, el árabe, que nada tenía que ver con el latín o el romance hablado por los hispanogodos. La llegada de la nueva lengua produjo un profundo cambio en la situación lingüística de la península: el árabe se impuso como lengua vehicular en al-Ándalus y actuó como superestrato, ejerciendo una influencia notable sobre las lenguas ya existentes.

Luego, es en esta influencia donde reside el origen del mozárabe, que abarca el conjunto de dialectos romances que se desarrollaron en al-Ándalus como consecuencia de la invasión árabe. El romance andalusí (es decir, el mozárabe) era empleado sobre todo en el ámbito familiar y dentro de la comunidad mozárabe, mientras que el árabe se consolidó como la lengua de uso público. Esta situación de diglosia dejó huella en las posteriores lenguas romances desarrolladas en la península ibérica, sobre todo en el vocabulario.

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Desde el punto de vista lingüístico, el mozárabe es una lengua romance con un léxico y una gramática claramente heredadas del latín tardío, si bien es cierto que recoge muchos préstamos heredados del árabe. En algunos aspectos, el mozárabe mantiene rasgos lingüísticos más arcaicos que las otras lenguas romances, por ejemplo:

  • conservación de los diptongos latinos au y ai: aurecha, del latín auriculam (en castellano, oreja);
  • ausencia de palatalización en la resolución de algunos grupos consonánticos: nohte, del latín noctem (en castellano, noche);
  • preservación de la f inicial latina: furnache, del latín furnacem (en castellano, horno);
  • preservación de la oclusiva sonora /d/: frid, del latín frigidum (en castellano, frío).

 

En el castellano actual, han quedado algunos términos heredados del mozárabe, como, por ejemplo, gazpacho, guisante, alcayata, campiña, corcho, etc.

 

Fuentes para el estudio del mozárabe

Los dialectos mozárabes no se conocen bien y, todavía hoy, los estudiosos encuentran muchas dificultades en su interpretación. La falta de documentación empeora aún más la situación, porque los rasgos lingüísticos mozárabes sólo pueden deducirse de fuentes escasas. Además, lo poco que nos ha llegado de mozárabe escrito usa casi exclusivamente caracteres árabes y hebreos, pese a ser una lengua romance.

Así pues, buena parte de los testimonios mozárabes los encontramos, de un lado, en las llamadas “moaxajas”, composiciones poéticas cultas de los siglos XI y XII escritas en árabe o hebreo que terminan con una estrofa breve en lengua mozárabe de carácter popular, llamada “jarcha”; y, de otro, en los “zéjeles”, composiciones poéticas de origen árabe que se desarrollaron en forma de canción en al-Ándalus.

A continuación, exponemos un par de ejemplos paradigmáticos de jarchas mozárabes:

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Así pues, si echáramos la vista atrás, podríamos clasificar las lenguas romances vigentes en el contexto hispánico medieval (en torno al siglo X) en seis grupos principales: el galaicoportugués, el asturleonés, el castellano, el navarroaragonés, el catalán y los dialectos mozárabes del sur. 

 

Carlos Sánchez Luis

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