En publicaciones pasadas, hemos tratado sobre algunas de las lenguas históricas de nuestro país que se forjaron durante la Edad Media, como, por ejemplo, el catalán, el gallego, el asturiano, el mozárabe o el propio castellano. En el artículo de hoy, para terminar con este ciclo de lenguas del contexto hispánico, vamos a habla del navarroaragonés.
El idioma navarroaragonés define el conjunto de dialectos romances hablados en la zona del valle del Ebro durante la Edad Media, de cuyo tronco lingüístico desciende directamente el actual idioma aragonés y del que quedan algunos rasgos en el castellano hablado en La Rioja, Aragón y Navarra. Tiene su origen en el latín vulgar, con un posible sustrato del vasco. La lengua recibe, para su período medieval, la denominación entre los lingüistas actuales de navarroaragonés, por abarcar los romances afines aragonés y navarro, así como el riojano precastellano.
Origen de la lengua
El navarroaragonés, en origen, abarca la evolución del latín vulgar en el área comprendida entre la Alta Rioja y la Ribagorza (comarca de Huesca), zona sometida a influencia vasca. El documento más antiguo que puede considerarse escrito en lengua navarroaragonesa es el de las Glosas Emilianenses, procedentes del Monasterio de San Millán de la Cogolla, en La Rioja. Este escrito no está redactado en castellano, sino en navarroaragonés, y, concretamente, en su variedad riojana; a este respecto, hay que tener en cuenta que el territorio de La Rioja no estaba vinculado a Castilla durante el siglo X, momento en el que se redactaron las Glosas, por lo que la ‘castellanización’ del territorio no se daría hasta el siglo XI.
De las Glosas Emilianenses, que suman más de mil en total, unas cien están en ese romance riojano o navarro-aragonés y poseen el interés añadido de incluir dos anotaciones en euskera, siendo este el primer testimonio escrito conocido, no epigráfico, en dicha lengua.
La expansión medieval
El apogeo del reino de Navarra se produjo bajo el mandato de Sancho III el Mayor, que reinó entre el año 1000 y el 1035. Durante su reinado se produjo la unión entre Navarra y Aragón, además de la incorporación del condado de Castilla.
La expansión del reino de Navarra sobre tierras musulmanas implicaría también la difusión del idioma por todo el territorio conquistado. Con la conquista de la taifa de Zaragoza por Alfonso I el Batallador (1118), se cree que el navarroaragonés se extendió hacia el sur, comprendiendo la totalidad de las actuales provincias de Zaragoza y Teruel, así como las áreas interiores de las provincias de Castellón y Valencia. No obstante, es probable que el romance hablado en estas zonas fuera ya bastante similar al navarroaragonés antes de la conquista.
Por su parte, en el centro, sur y este de Navarra se habló la variante navarra del romance navarroaragonés durante toda la Edad Media, alternando con el euskera y con el occitano llegado del otro lado del Pirineo.
Variedades del navarroaragonés
El romance aragonés
El período mejor testimoniado del aragonés medieval comprende el período 1336-1387, en la que el trono fue ocupado por Pedro IV el Ceremonioso, que puso especial cuidado en la conservación de los libros y la transmisión del saber. Bajo su reinado se tradujeron libros históricos, y entre 1369 y 1372 se redactó primero en latín, y después se tradujo al catalán y el aragonés, la célebre Crónica de San Juan de la Peña, considerada por algunos autores como la fuente narrativa más completa e importante de la historiografía medieval aragonesa.
El cultivo literario del aragonés cae abruptamente en el siglo XV, cuando las obras literarias de Aragón escritas en romance se redactan casi exclusivamente en castellano. No obstante, el uso del aragonés pervivió en el territorio correspondiente a la Corona de Aragón, si bien su uso cada vez se restringía más a las zonas septentrionales.
El romance navarro
Los testimonios en navarro medieval son abundantes en tanto en cuanto el romance navarro es la lengua que, a partir del siglo XIII y especialmente del XIV, sería predominante en la corte y en la cancillería real del reino de Navarra. Una vez que Navarra fue anexionada definitivamente a Castilla a comienzos del siglo XVI, el romance navarro entró en franca decadencia.
El romance riojano
El riojano precastellano era la variedad más occidental del romance navarroaragonés. Representa la evolución del latín vulgar en La Rioja y en el norte de la actual Soria. Se tiene testimonio escrito en las Glosas Emilianenses del siglo X. Después de la incorporación al Reino de Castilla, La Rioja se castellanizó entre los siglos XI y XIII.
Navarro y aragonés
El estado de la cuestión sobre el navarro, de tan corta vida dentro de la Dialectología hispánica, difiere fuertemente de la situación historiográfica del aragonés. Para explicar su superior conocimiento resulta válido en buena medida cuanto cabe observar sobre el asturiano respecto del leonés: el más acentuado contraste de aquel con el castellano, la pervivencia y solicitud de instituciones académicas idóneas, etc., le han favorecido con una mayor atención investigadora.
Después, la situación del aragonés o, mejor, la actitud de sus hablantes hacia la lengua es también muy distinta, si no dispar, respecto de la antes expuesta para Navarra. En Aragón perdura una clara conciencia de su identidad, explicitada de maneras muy varias. Por ejemplo, la oficialidad del aragonés se refleja en el acuerdo firmado, en 1409, entre los reinos de Aragón y Castilla.
El aragonés ha estado siempre presente no sólo en la oralidad de algunas zonas, sino en textos impresos de todo su dominio.
Actualmente, el aragonés se habla principalmente el norte de la provincia de Huesca, y también recibe el nombre de fabla aragonesa o altoaragonés.
Rasgos fonéticos
Las Glosas Emilianenses mostrarían algunas evoluciones fonéticas propias del navarroaragonés, y no del castellano, como en estas palabras: lueco (luego), get (es, en actual aragonés ye), plicare (llegar), feito (hecho). En la frase más larga del códice, que se corresponde con una oración religiosa, se puede leer lo siguiente:
Con o aiutorio de nuestro
dueno Christo, dueno
salbatore, qual dueno
get ena honore et qual
duenno tienet ela
mandatione con o
patre con o spiritu sancto
en os sieculos de lo siecu
los. Facanos Deus Omnipotes
tal serbitio fere ke
denante ela sua face
gaudioso segamus. Amen.
Carlos Sánchez Luis