Creación de contenido en el sector audiovisual: el guion

Actualmente, los recursos audiovisuales constituyen una herramienta fundamental en el ámbito académico y profesional. En este sentido, los soportes textuales que sirven de base para los archivos de vídeo y de audio son lo que posibilitan en último término la realización de todo tipo de material audiovisual, tales como reportajes, exposiciones, podcasts, cortometrajes, documentales, etc.

En muchos casos, estos documentos de audio o vídeo se conciben como un tipo de material de apoyo o complementario; sin embargo, es importante entender que los materiales audiovisuales representan recursos académicos, pedagógicos y didácticos en sí mismos, y, por tanto, requieren de una planificación previa y de una ejecución rigurosa en su proceso de elaboración.

El guion

El guion es el texto base que define la estructura de cualquier producción audiovisual. Todo guion comprende un discurso escrito a través del cual es posible transmitir un mensaje concreto, o bien describir algún hecho, acción o sensación. Es decir, el guion especifica por escrito lo que el espectador verá y escuchará; y, de igual modo, registra el orden y los tiempos en que aparecerán en pantalla tanto las narraciones como las imágenes o recursos gráficos.

Por estos motivos, el guion se erige como la principal referencia escrita del producto audiovisual que se emplea en los procesos de pregrabado, producción y realización y que permite, en último término, la construcción del relato audiovisual en su totalidad. Hay que tener en cuenta que los guiones suelen reescribirse o editarse constantemente durante estos procesos, de ahí la importancia de realizar un ejercicio riguroso y preciso de escritura previa que defina y organice la estructura del producto.

El guion es, en esencia, el esqueleto sobre el que se asienta el producto audiovisual final.

En ocasiones, el guion puede venir acompañado de un guion gráfico o storyboard, que refleja la secuencia del producto a través de un conjunto de ilustraciones que funcionan como la previsualización de los contenidos que se van a llevar a cabo. Gracias a este guion, es más fácil observar una gran parte de los sucesos de la historia y saber si existe coherencia en la misma.

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El guion literario

Dentro de los guiones para formato audiovisual, podemos distinguir dos tipologías principales: el guion literario, de un lado, y el guion técnico, de otro.

El guion literario es la primera versión del guion, donde se describe la historia, los personajes, los diálogos y las acciones (es decir, todo aquello que tiene un componente narrativo). En el terreno cinematográfico, se estima que una página de guion genera, aproximadamente, un minuto en tiempo de pantalla, mientras que su tiempo de lectura debe ser de unos 15 a 20 segundos. Por tanto, el mensaje tiene que transmitirse de la manera más clara y concisa posible.

En este sentido, uno de los errores más frecuentes a la hora de elaborar este tipo de guiones es ser demasiado minucioso en las descripciones.

Entre las principales características del guion literario, cuyo redactor suele ser el guionista, podemos destacar las siguientes:

  • En el margen izquierdo, en mayúsculas, se incluye el encabezamiento o copete: interior/exterior, localización (sin entrar en detalles), día/noche.
  • La descripción de personajes, lugares y acciones ocupa todo el ancho de la página. Tienen que ser precisas y breves. Se escriben siempre en presente.
  • El diálogo se sitúa en el centro de la página, introducido por el nombre del personaje en cuestión escrito en mayúsculas.
  • Las acotaciones escénicas para el actor se escriben entre paréntesis, debajo del nombre del personaje que habla y solo si son imprescindibles.
  • No se enumeran las escenas (esto se deja para el guion técnico).

Vamos a verlo a través de un ejemplo:

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El guion técnico

Una vez finalizado el guion literario, se procede, sobre él, a la elaboración del guion técnico, que no es más que la planificación del guion literario para llevarlo a pantalla. Se trata de un documento mucho más privado, que prepara el director para visualizar la película antes de rodarla (pocas personas son las que tienen acceso a él).

El relato se fragmenta en unidades de rodaje o planos. Es a partir del guion técnico cuando realmente podemos empezar a hablar de proceso de filmación.

Algunas de las informaciones que encontramos en un guion técnico son: número de escena, número de plano, encuadre, movimiento y dirección de la cámara y de los personajes, ángulo, decoración, sonido, iluminación, efectos especiales…

La redacción de guiones audiovisuales

A continuación, vamos a enumerar algunas de las cuestiones que se han de tener en cuenta a la hora de abordar la escritura de un guion audiovisual. Cabe mencionar que estas características son aplicables, fundamentalmente, al guion literario:

– En primer lugar, conviene definir qué tipo de producto audiovisual queremos realizar, atendiendo fundamentalmente a su intención comunicativa: descriptivo, argumentativo, narrativo, didáctico, promocional…

– En la construcción del guion, debemos elaborar un borrador previo que recoja los siguientes elementos: el tema o idea central (no debe ocupar más de una frase), la síntesis de la historia (siguiendo el esquema tradicional de planteamiento, nudo y desenlace) y la escaleta, que es la relación de las secuencias ordenadas narrativamente, donde se fijan los momentos de mayor interés.

– El material audiovisual requiere una notable capacidad de síntesis, por lo que cada palabra que se dice o se lee debe haber sido estrictamente seleccionada. Conviene emplear palabras precisas, sin extender el discurso más allá de lo necesario (evitar todo lo superfluo).

– Es importante servirse de un lenguaje apropiado desde el punto de vista sonoro, con el que la audiencia se identifique fácilmente, aplicando las normas del lenguaje oral y rehuyendo el uso de conceptos demasiado elaborados.

– La claridad y la concisión son fundamentales en cuanto al léxico y la gramática, por lo que conviene evitar las subordinadas complejas, inclinándonos por el uso del tiempo presente y por el empleo de un único tipo de pronombre personal. En suma, una redacción sencilla.

– Por último, conviene resaltar ideas, palabras o conceptos que tengan una mayor relevancia en la narración, marcando pausas y silencios donde se considere necesario para mantener la tensión dramática.

 

Si bien el guionista suele ser el encargado de confeccionar los guiones, son muchos otros los trabajadores que intervienen en su realización, y, entre ellos, profesionales especializados en la redacción de contenidos audiovisuales. En la agencia de traducción FAST.txt, también nos dedicamos a la creación de contenido, y contamos con un equipo de expertos formados en la redacción de textos y con una larga trayectoria en el sector audiovisual (cine, televisión, plataformas de streaming…). Así que, si necesitas contratar un servicio de estas características, no dudes en ponerte en contacto con nosotros: confía en FAST.txt.

 

Carlos Sánchez Luis 

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