El aranés: idioma oficial del Valle de Arán

Es bien sabido por todos que en España se hablan, como lenguas propias y oficiales de sus correspondientes comunidades autónomas, el catalán-valenciano, el vasco y el gallego. No obstante, como bien hemos podido demostrar a través de nuestra serie de publicaciones sobre “lenguas y dialectos de España”, nuestro país esconde auténticos tesoros lingüísticos que en muchas ocasiones pasan desapercibidos por no haber sido promocionados adecuadamente. Así, hemos tenido la oportunidad de hablar del aragonés, del asturiano o de “a fala de Xálima”, entre otros.  Pero lo que muchos no saben es que, en España, existe otra lengua minoritaria que, a diferencia de las que acabamos de mencionar, sí que cuenta con estatus de oficialidad en la región en la que se habla. Ciertamente, nos estamos refiriendo al idioma aranés.   

El aranés es un gran desconocido en nuestro panorama lingüístico nacional. Y es que en Cataluña no hay uno, sino dos idiomas propios: además del catalán, en la comarca pirenaica del valle de Arán, en el extremo noroeste de Cataluña, y desde los tiempos difusos e inciertos en que el latín vulgar se fue fragmentando en decenas de romances, se habla el aranés. Es este un tipo de gascón, que, a su vez, es un dialecto del occitano, también llamado lengua de oc o provenzal (si bien este término tiende a restringirse al dialecto de la Provenza histórica). Aunque a algunos les suene que el occitano es propio de la región del Mediodía francés, pocos conocerán que un dialecto occitano se hable en España y, menos aún, que sea lengua oficial, no solo del valle de Arán, que dispone de autogobierno dentro de Cataluña (el Conselh Generau d’Aran), sino de toda Cataluña, como se recoge en el último Estatuto de Autonomía, del año 2006.

Breve historia de Occitania

El nombre del idioma viene de la palabra òc, que en occitano significa “sí”, en contraste con el francés del norte o lenguas de oïl (pronunciado , ancestro del francés moderno oui). La palabra òc proviene del latín hoc, en tanto que oïl se derivó del latín hoc ille. Asimismo, de la palabra “occitano” se deriva el nombre de la región histórica de Occitania, que significa, literalmente, “el país donde se habla la lengua de oc”.

La región de Occitania, situada en la mitad sur de Francia, ha sido desde tiempos remotos un cruce estratégico entre todo tipo de culturas, principalmente gracias a su particular microclima favorable al asentamiento humano. Los griegos fundaron colonias como Marsella, Niza o Agda, y después se establecieron los romanos, sometiendo el territorio a una intensa romanización.

Durante El Medioevo, Occitania llegó a convertirse en uno de los centros más activos de la cultura románica a partir del siglo IX. Así, el occitano fue una de las primeras lenguas que sustituyó al latín en muchos actos, documentos, piezas literarias y obras científicas. Tres siglos consecutivos, del XI al XIII, fueron la mayor época de esplendor de la cultura occitana. El idioma occitano escrito, gracias a su cultura refinada, se situó como un tipo de lengua modelo particularmente con el nacimiento de la literatura trovadoresca y su extensión por la mayor parte de Europa Occidental, pudiéndose citar la influencia que ejerció sobre las tierras de lengua catalana hasta la época del popular escritor valenciano Ausiàs March. Ejerció también influencias políticas transmitidas, como la elaboración de los fueros de los territorios del Reino de Navarra y la Corona de Aragón.

Durante la Cruzada albigense, el ejército francés liderado por Simón de Montfort atacó y saqueó las principales ciudades que acunaban la cultura occitana, invadiendo el territorio del conde de Tolosa. La Batalla de Muret, acaecida en septiembre del año 1213, significó el final de la Edad de Oro de la cultura occitana con la muerte de Pedro II de Aragón, aliado de los occitanos, y, sobre todo, por la derrota de las tropas occitano-aragonesas. El Languedoc, en el sudeste de la Occitania, pasaba así a ser una dependencia de Francia, y, a partir den entonces, casi todos los territorios de los señores occitanos fueron incorporándose progresivamente al reino de Francia.

El caso particular aranés

La razón histórica por la cual el Valle de Arán permaneció en la Corona de Aragón en vez de pasar a Francia hay que buscarla en la Querimònia, documento legal escrito en latín que detalla la autonomía política y administrativa concedida a esta región por Jaime II de Aragón en 1313. Con este documento, el monarca aragonés se comprometía a respetar los privilegios y el derecho consuetudinario de los araneses, cuyo territorio, desde el siglo XI, fue objeto de disputas e invasiones continuas por parte de señoríos, condados y reinos de un lado y otro de los Pirineos. A cambio, los araneses juraron lealtad a los reyes de la Corona. Pero, como el territorio estaba orientado hacia el norte, a diferencia del resto de los Pirineos del lado ibérico, su salida natural continuó siendo hacia las demás tierras de oc, de la Gascuña, con las cuales siguió compartiendo lengua y cultura.

El valle mantuvo un estatus especial hasta 1834, cuando, en el contexto de centralización administrativa auspiciada por los gobiernos liberales durante la regencia de María Cristina, se impulsó la integración del valle con la provincia de Lérida.

Con todo, debido a su aislamiento geográfico, el valle mantuvo sus particularidades lingüísticas y culturales hasta mediados del siglo XX, cuando, como consecuencia de la llegada de mano de obra inmigrante de otras partes de España, se fue imponiendo el catalán y, sobre todo, el castellano. 

Situación actual del aranés

El Valle de Arán es el único territorio de todo el dominio lingüístico de Occitania donde el occitano tiene un reconocimiento oficial y protección institucional. El idioma es de uso prioritario en la Administración aranesa y tiende a ser vehicular en la enseñanza pública. Aunque la gran mayoría de la población del valle lo entiende, y un 65 % lo sabe hablar, su salud o vitalidad ha empeorado desde mediados del siglo XX, como hemos comentado.

No obstante, a pesar de la reducción progresiva de los habitantes originarios del valle, se valora y protege cada vez más el aranés como parte de su patrimonio e identidad y, sobre todo, como último bastión donde el idioma occitano, antaño lengua de trovadores y de la lírica cortesana, sobrevive y se perpetúa. El valle de Arán es uno de los pocos lugares en los que, más de mil años después de su aparición, los niños siguen creciendo, jugando y aprendiendo en la lengua de oc. Es, por tanto, un tesoro que debemos conservar y proteger.

Para terminar esta publicación, se expone a continuación un pequeño fragmento extraído del Montanhes araneses, el himno oficial del Valle de Arán. Se trata de la versión aranesa de la canción popular occitana Se canta:

Montanhes araneses

pientades de rius,

de totes grandeses

vos adorne Diu.

Nòsti amors veiguéretz

com rosèr florir,

volem com es pares,

guardant-vos morir.


[Traducción al castellano]

Montañas aranesas

peinadas con riachuelos

de todas las majestades

Dios te adorna.

Nuestro amor visteis

como una rosal que florece

queremos, como nuestros padres

Mirándoos morir.

 

Carlos Sánchez Luis

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