Las lenguas pidgin

En los últimos tiempos, el término pidgin, pese a su naturaleza lingüística, se ha generalizado bastante en medios no académicos, y muchas personas lo han incorporado ya a su vocabulario. Sin embargo, no siempre se utiliza de la manera adecuada, por lo que es importante hacer algunas consideraciones al respecto.

Cuando hablamos del concepto de pidgin, cabe distinguir dos acepciones diferentes. En un sentido restringido, el pidgin se define como una lengua marginal que surge para cubrir ciertas necesidades limitadas de comunicación entre personas que no tienen una lengua común. En un sentido amplio, en cambio, el pidgin se refiere a cualquier forma de habla reducida y simplificada que se puede manifestar siempre que se producen intercambios lingüísticos en los que emisor y receptor no comparten el mismo conocimiento del código: el habla con los niños, el habla con los extranjeros (en mercados, hoteles, guías…), con las personas con discapacidad auditiva.

De estas dos nociones, vamos a centrarnos en la primera, que, por otra parte, es la más extendida. No obstante, esta primera aproximación al concepto de pidgin nos ha servido para extraer dos características fundamentales del mismo: de un lado, el hecho de que se trata de un fenómeno que se produce en un contexto de contacto entre diferentes lenguas; y, de otro, que dicho fenómeno se caracteriza por la simplificación de las formas del lenguaje, hecho que responde a una finalidad práctica, como veremos.

El concepto de ‘pidgin’. Caracterización general

Como ya hemos podido adelantar en la introducción, el pidgin es una lengua simplificada, creada y usada por individuos de comunidades que no tienen una lengua común ni conocen suficientemente alguna otra lengua para usarla entre ellos. Las lenguas pidgin han sido comunes a lo largo de la historia en situaciones como el comercio, donde los agentes intervinientes en la actividad mercantil hablaban lenguas diferentes; y, sobre todo, en el contexto colonial, donde entraban en contacto dos o más grupos culturales diferentes que, forzosamente, debían entenderse entre sí.

En esencia, un pidgin es un código simplificado que permite una comunicación lingüística escueta, con estructuras simples y construidas azarosamente mediante convenciones. Un pidgin no es la lengua materna de ninguna comunidad, sino una segunda lengua aprendida o adquirida con una finalidad práctica. Su función es la de satisfacer las necesidades de comunicación entre individuos o grupos de individuos que no poseen una lengua común, pero no es utilizada por ninguna comunidad para comunicarse entre ellos mismos.

Realmente, las lenguas pidgin surgen del contacto entre dos variedades de desigual prestigio o consideración social, por ejemplo, el inglés de Jamaica o el pidgin sango de África occidental. En ocasiones, han sido consideradas lenguas francas de comercio; sin embargo, no siempre surgen vinculadas a esta actividad.

Pidginización vs. Criollización

El proceso de creación de una lengua pidgin se denomina pidginización. Un pidgin surge de manera muy inestable y se va estabilizando paulatinamente sobre la base de la gramática y la fonología de la lengua de menor prestigio y el léxico de la lengua dominante. Con el tiempo, un pidgin puede dar lugar a un sistema más elaborado o expandido; y, cuando el contacto se prolonga y el pidgin se desarrolla, se expande funcionalmente y comienza a hablarse como lengua materna de una comunidad, se convierte entonces en una lengua criolla (por ejemplo, el papiamento de Curazao, derivado del español).

Pero no todos los pidgin desarrollan este proceso de criollización; algunos no pasan de la fase de pidgin elaborado y otros pueden sufrir el proceso contrario, de despidginización, e ir desapareciendo paulatinamente o dejar de ser utilizados cuando la situación que propició su aparición (sea comercial, colonial u otra cualquiera) cambia.

En pocas palabras, los pidgins se aprenden como segunda lengua para facilitar la comunicación, mientras que los criollos se hablan como primera lengua. Los criollos tienen vocabularios más extensos que las lenguas pidgin y estructuras gramaticales más complejas; los pidgins, por su parte, se caracterizan por la simplicidad de su gramática.

Entonces ¿de dónde proviene esta confusión entre pidgin y criollo? Ciertamente, el hecho de que muchos hablantes criollos a menudo se refieran al idioma que hablan como ‘pidgin’ no ayuda. Por ejemplo, los hablantes de ‘pidgin hawaiano’, en realidad, hablan inglés criollo hawaiano, aunque se refieran a su idioma como pidgin.

La opinión académica está dividida respecto a cómo se desarrollan los idiomas criollos, pero la corriente mayoritaria sostiene que los pidgins se forman y luego evolucionan en criollos. Sin embargo, el punto de inflexión reside precisamente en cuándo se produce la ‘nativización’, es decir, en qué momento los hijos de padres que hablan un idioma pidgin como segunda lengua crecen como hablantes nativos en dicha lengua. Básicamente, el pidgin se utiliza como un medio de comunicación temporal para responder a una necesidad de comunicación concreta. Por tanto, cuando se pierde esta noción de temporalidad o ‘situacionalidad’, el estatus de la lengua cambia. Algunos idiomas pidgin evolucionan a criollos, pero otros mueren en este proceso. En algunos casos, en cambio, el idioma dominante (como, por ejemplo, el de una potencia colonizadora) acaba imponiéndose sobre el pidgin, trucando su posible evolución a criollo.

Un ejemplo de pidgin: el sabir

El sabir, originalmente lingua franca, fue una lengua pidgin utilizada entre los siglos XV y XIX por los marinos y mercaderes del Mediterráneo en los puertos y países de lenguas de origen romance, sobre todo por genoveses, venecianos, occitanos y catalanes. Se trataba de un lenguaje que era casi exclusivamente oral, hecho que ha dificultado su estudio posterior.

El sabir tomó su léxico y parte de su gramática de distintas lenguas romances y otras lenguas mediterráneas. Se estima que la versión más temprana adoptó directamente términos del latín, adaptándose luego principalmente a la evolución del italiano, y,  secundariamente, del español, del occitano, del catalán y del portugués. Posteriormente habría incorporado algunos términos del árabe, el griego y el turco, sobre todo en las zonas más orientales del Mediterráneo.

Miguel de Cervantes, en el capítulo XLI de la primera parte de Don Quijote de La Mancha, hace una referencia explícita al sabir al mencionar la existencia de “una lengua que en toda la Berbería y aun en Costantinopla se halla entre cautivos y moros, que ni es morisca ni castellana ni de otra nación alguna, sino una mezcla de todas las lenguas, con la cual todos nos entendemos[…]”.

Como ejemplo, a continuación se expone el Padre Nuestro en idioma sabir:

Padri di noi,

ki star in Cyelo,

noi voliri ki nomi di ti star saluti.

Noi volir ki il paisi di ti star kon noi,

i ki ti lasar ki tuto il populo fazer volo di ti na tera,

syemi syemi ki nel Cyelo.

En definitiva, el pidgin es una variedad lingüística que surge a partir de dos o más lenguas con un propósito práctico e inmediato, que es satisfacer las necesidades de comunicación entre individuos o grupos de individuos que no comparten una lengua común. Desde el punto de vista puramente lingüístico, parece extendida la afirmación de que no existe diferencia alguna entre una lengua pidgin y una lengua criolla, sino que la distinción entre ambos conceptos está determinada por su estabilidad como sistema de comunicación. El sabir, lengua hoy desaparecida, es un claro ejemplo de lengua pidgin que surge con una finalidad concreta en un contexto mercantil.

Carlos Sánchez Luis

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