Las lenguas criollas representan un fenómeno lingüístico que surge como resultado del contacto entre diferentes lenguas y culturas, particularmente en contextos de colonización y esclavitud. En América, donde las interacciones entre europeos, africanos y pueblos indígenas fueron diversas y complejas, el criollo se ha consolidado en ciertos contextos como una forma de comunicación entre personas de diferentes orígenes lingüísticos.
Uno de los casos más interesantes y representativos de las lenguas criollas en América es el del criollo palenquero, hablado en el municipio de San Basilio de Palenque, en la región caribeña de Colombia. Este criollo, una mezcla de lenguas africanas con el español, presenta una gran relevancia para las culturas hispanoamericana y afrocolombiana.

Pidgin vs. criollo
Antes de entrar a analizar las características del criollo palenquero, conviene hacer una consideración importante. Y es que, en ocasiones, los términos “criollo” y “pidgin” tienden a confundirse, pues la línea que los separa es difusa. El término pidgin define una lengua simplificada, creada y usada por individuos de comunidades que no tienen una lengua común ni conocen suficientemente alguna otra lengua para usarla entre ellos. Los idiomas pidgin han sido comunes a lo largo de la historia en situaciones como el comercio, donde los agentes intervinientes en la actividad mercantil hablaban lenguas diferentes, y, sobre todo, en el contexto colonial, donde entraban en contacto dos o más grupos culturales diferentes que, forzosamente, debían entenderse entre sí.
Con el tiempo, un pidgin puede dar lugar a un sistema más elaborado o expandido; y, cuando el contacto se prolonga y el pidgin se desarrolla, se expande funcionalmente y comienza a hablarse como lengua materna de una comunidad. Es entonces cuando se convierte en una lengua criolla.

Origen del criollo palenquero
El criollo palenquero se originó en el siglo XVII, cuando un grupo de esclavos africanos o “cimarrones” logró escapar de las plantaciones coloniales de Cartagena de Indias y fundó el Palenque de San Basilio, un espacio de resistencia y autonomía donde se preservaron muchas tradiciones africanas, incluyendo su lengua. Aunque la lengua predominante en estos territorios era el español, los esclavos africanos, provenientes en su mayoría de la región del Congo y otras zonas del África Central, fueron desarrollando una variante del español que incorporaba elementos de sus lenguas nativas.
En estos hechos sobresale la figura de Benkos Biohó, originario de la región de Bambuque, en África, que fue quien encabezó la rebelión de esclavos cimarrones en el Nuevo Reino de Granada, llegando a convertirse en rey del pueblo libre de San Basilio de Palenque.
Características del criollo palenquero
El palenquero es un claro ejemplo de una lengua criolla, es decir, una lengua que surge cuando dos o más lenguas entran en contacto y se mezclan para crear una nueva forma de comunicación. A lo largo de los siglos, este criollo ha mantenido características que lo distinguen del español y lo vinculan con las lenguas africanas.
Uno de los rasgos más notables del criollo palenquero es su léxico, que presenta una gran influencia de las lenguas bantúes, especialmente de las del Congo. Muchas palabras en palenquero provienen de estas lenguas, aunque también se pueden encontrar préstamos del español. Algunos vocablos de probable origen bantú son, por ejemplo, ngombe (“ganado”), moná (“niño/niña”), los pronombres enú (“ustedes”) y ané (“ellos/ellas”), etc.
Por otro lado, en el español de Colombia —y, por extensión, en otras regiones de la América hispana—, encontramos palabras provenientes del criollo palenquero, como, por ejemplo, bacán, que se usa para describir algo “bueno” o “agradable”. Otro caso llamativo es el de la expresión chévere, común en muchos países de Hispanoamérica (especialmente en Colombia y Venezuela), y que significa que algo es excelente o muy bueno. Aunque la etimología de este vocablo es incierta, se cree que su origen también se encuentra en las lenguas africanas que se difundieron en América a través del criollo, incluyendo el palenquero.
En líneas generales, el palenquero sigue muchas estructuras gramaticales del castellano, como suele ser habitual en las lenguas criollas. No obstante, presenta una serie de rasgos particulares, como la presencia de un morfema pluralizador —la partícula ma, que se antepone a las palabras: ma ngaína, “las gallinas”—, la existencia de partículas preverbales indicadoras de tiempo, modo y aspecto —tan para el futuro, pa para el subjuntivo, taba para el pasado imperfectivo, ta para indicar habitualidad, etc.—, o el uso de artículos, pronombres y adjetivos neutros —como el pronombre personal de 3ª persona e, que hace referencia tanto a él como a ella: e ta come (“él/ella está comiendo”)—.

Otras lenguas criollas en América
En Hispanoamérica, además del criollo palenquero de Colombia, existen otras lenguas criollas que surgieron como resultado del contacto entre el español y las lenguas africanas, indígenas o incluso otras lenguas europeas. Estas lenguas nacieron, en su mayoría, durante la época colonial y reflejan las complejas dinámicas sociales y culturales de la región. Estos son tres ejemplos de algunas de las lenguas criollas más destacadas en Hispanoamérica:
– El criollo haitiano, probablemente uno de los más conocidos de Hispanoamérica y el más hablado en el Caribe. Se habla principalmente en Haití, donde es una de las lenguas oficiales junto con el francés. Esta lengua tiene una fuerte influencia del francés, pero también incorpora elementos de lenguas africanas —especialmente de las lenguas de los pueblos bantúes—, y algunas contribuciones del español y el taíno —lengua indígena de la isla de La Española—. El criollo haitiano es hablado por casi todos los haitianos, aunque el francés es usado principalmente en contextos formales y gubernamentales.
– El papiamento, lengua criolla hablada en las Islas ABC del Caribe, es decir, Aruba, Bonaire y Curaçao. Este criollo es producto de la mezcla entre el español, el portugués, el neerlandés, las lenguas africanas y, en menor medida, el inglés y las lenguas indígenas. Aunque tiene una base léxica importante del español y el portugués, el papiamento también presenta características gramaticales y fonológicas únicas. Hoy en día, el papiamento es lengua oficial de Aruba, Bonaire y Curaçao, y es hablado por la mayoría de la población.
– El afroantillano panameño, variedad criolla de las comunidades afrodescendientes de Panamá. Esta lengua mezcla elementos del inglés, el español y las lenguas africanas, y es hablada principalmente por descendientes de trabajadores jamaicanos y antillanos que llegaron a Panamá a finales del siglo XIX y principios del XX para trabajar en la construcción del canal.
Las lenguas criollas de Hispanoamérica son un reflejo de la historia compleja y diversa de la región. Estas lenguas, nacidas de la interacción entre los colonizadores, los esclavos africanos y los pueblos indígenas, son vestigios de la resistencia cultural y la capacidad de adaptación de los pueblos que las hablan. En el caso concreto del criollo palenquero, se trata de una manifestación de la resistencia y la supervivencia de los esclavos africanos en Colombia, un puente entre el pasado africano y la realidad actual de los afrodescendientes en la región. Además, es un testimonio de la riqueza y la complejidad de la interacción cultural en el continente americano. Aunque estas lenguas están en peligro de extinción, siguen siendo símbolos de identidad y orgullo para las comunidades que las mantienen vivas.
Carlos Sánchez Luis